John Garcia – John Garcia

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Y de pronto preguntan los más viejos: ¡Oiga señor! ¿Qué sorcho es el Stoner rock? ¿Tiene algo que ver con Jagger? Bueno, déjeme decirle que no, señor viejo. Una respuesta más o menos básica y como para apartar las moscas de la duda vendría siendo algo así como: sacale a Sabbath toda la sarasa demonológica morfa-murciégalos al pedo y ponele un buen desierto, una ruta y un par de peyotes entre espalda y pecho. Y que se te descosa el cuerito, mami.

Claro, es terminología reduccionista que quizá deje afuera muchas bandas, muchas canciones hermosas y muchos años de idas y vueltas, pero por lo menos sirve como para entender un tercio de una esencia.

El segundo tercio lo podemos destinar a un criterio de ecualización y arreglos sonoros, por qué no. ¿Es discutible esto último? Claro que sí. Pero lo que no podemos discutir es el último tercio: ese señor que responde al nombre de John García, una de las mentes culpables de generar el que probablemente sea uno de los últimos géneros genuinos dentro del rock.

Haciéndose cargo de lo que le toca

No me voy a extender demasiado en el currículum de García, para eso los más legos tienen al señor Wikipedia que los puede asesorar lo suficiente como para que entendamos de dónde viene este señor. Y ojo, tampoco es que haya mucho que abordar. Tan solo un puñado de bandas bonitas (Kyuss como banda rompedora, Slo Burn y Unida como continuaciones más o menos fallidas, Hermano como segunda casa y Vista Chino como último intento, entre otras agrupaciones, colaboraciones y cosas revoleadas al infinito de la web), un circuito de conexiones y grados de separación con una cantidad de músicos que ahora probablemente renieguen de su pasado (si, te estoy mirando a vos, colorado Homme) y una actitud entre cabizbaja, serena e introspectiva reforzada por visiones plagadas de cactus, calor y amplificadores valvulares. Y claro, dicha actitud de hombre tranquilo que viene del desierto choca con esa voz fruncida, mitad semi-chillona y mitad metal-clasicoide que hace que reconozcas cualquier canción donde presta su voz.

Vuelvo por un minuto al Stoner para decir que este género era y es la pecera donde García siempre se movió como el mejor de los pescados. Es un género que, insisto, tarde o temprano se volvió indivisible a su imagen y semejanza aunque con trampa, ya que García siempre supo rodearse de músicos de la ostia como para potenciar esa energía y esa comodidad.

Comodidad que simula sacarse con este disco (el primero que lleva su nombre bien grandote y que es homónimo, para que no queden dudas que acá las cervezas corren por su cuenta) y que sin embargo queda como una extensión de su pecera ya que, si bien podemos decir que acá bucea en sus influencias y por ende tiene tintes más clásicos o estructuralmente más convencionales, asimismo no se despega del todo del Stoner y de las imágenes impertérritas a las que este género remite.

La fortuna desafortunada de John García

Por supuesto, estamos hablando de un disco que esencialmente fue pensado para la reivindicación. Más que nada porque John García siempre estuvo a los márgenes de los discos de platino, los mega-recitales y la pompa de la fama y la celebración. Si se conformara un grupo de autoayuda de músicos que tienen la modestia y el perfil bajo como estandartes (grupo en el que tranquilamente podrían entrar Howe Gelb, David Eugene Edwards o por qué no Bill Callahan), entonces John García sería primer Vocal (ja). Tantos años tocando sin ningún puesto de relevancia dentro de los Hall of Fame mundiales nos hace pensar, en parte, que mucho no le importa después de todo pertenecer a ninguna élite de alumbrados o tenerla más clara que nadie. Pero de todos modos este disco empieza y termina dentro de la noción de que va siendo hora de que se lo escuche y se lo ponga en el lugar que corresponde.

Pero cuidado, que estamos hablando de pensamientos e intenciones. Dentro del abanico de posibilidades que Garcia puede ostentar, elige producir un disco que funcione como una suerte de popurrí donde hacemos un repaso por su mente, con todos sus defectos, virtudes, hallazgos y falencias incluidos. Atrás queda el poderío macizo de Kyuss, aunque hay más de un guiño que tratan de sostener esa inmanencia. Muchas de sus canciones son como hermanitos deformes de las canciones de Slo Burn, y eso no es para nada poco. Prueba otras cosillas acá y allá, juguetea tanto con guitarras acústicas como con composiciones pseudo-doom, rompe y vuelve a armar sus composiciones, se sirve de la ayuda de Robby Krieger de The Doors para cerrar el disco y al final llegamos a la conclusión de que John García debería ser mucho más grande de lo que es, pero al mismo tiempo su lugar y su momento histórico le permite esta clase de proyectos y salir empatado con el universo.

En fin, John García está donde tiene que estar, ofrece lo que tiene que ofrecer y el resultado es que termina gustando, pero nos gusta aún a sabiendas de que podría haber sido otra cosa. Te queremos, John, sabemos que la gente se va acordar de vos por Kyuss (y en parte eso ocurrirá porque Josh Homme se fue de tu pecera a probar otros ríos y se convirtió en abanderado del Stoner) y probablemente este disco lo sigamos teniendo pero a la hora de pensar en algo tuyo nos quedemos con otras producciones.

Link para bajar el disco
(no me hago responsable si los links mueren. Solo soy un mero repetidor y no un subidor)

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