COMICÓPOLIS 2014: El gran tiburón blanco (parte 1)

home

Y allá vamos, a una nueva experiencia psicopatológica total. Comicópolis, el segundo festival internacional de historietas, pinta como el único evento capaz de mirar a los ojos al Crack Bang Boom rosarino. Y lo hace con el ministerio de cultura detrás y con una amplia gama de cosas para ver, comprar, recorrer… realmente un signo de que las cosas desde los organismos gubernamentales están siendo revisadas. ¿Para bien, para mal? El tiempo decidirá eso.

Más allá del evento en sí, el cual voy anticipando que estuvo muy bien, mi intención es perderme por el laberinto que es ir a una convención ubicada en (el Gran) Buenos Aires, con todo lo que eso conlleva. Siempre digo lo mismo: Capital Federal y alrededores tiene el mismo efecto en mí que Homero Simpson cuando va a Nueva York. Pero claro, este efecto negativo siempre está contrarrestado por el hecho de encontrarme con mis amigos y pasar el tiempo encerrado con ellos (entre el maremoto de gente asistente) y vivir lo que realmente vale la pena: eso que ocurre entre que se cierran las puertas del espacio donde se hace la convención y el día siguiente.

Basta de preámbulos y vayamos ya al meollo de la cuestión.

Sigue leyendo